Imagina que traes a tu casa un objeto contaminante. Se lo muestras a tus hijos y a la familia. Lo colocas en el centro del comedor, para que sea más visible.
Después, este objeto se integra en el interior y pasa a formar parte de tu hogar — envenenando lentamente a ti y a tus familiares.
¡Qué tontería! ¡Esto no puede pasar! ¿Quién en su sano juicio podría traer a casa un objeto tóxico para perjudicar su salud?
Pues, esto es exactamente lo que sucede con todo tipo de mesas de epoxi y otras elaboraciones que recientemente se han convertido en piezas de moda en los interiores de nuestras casas.
¿Cómo es esto posible? Vamos a revisarlo
Para empezar: las resinas epoxi son sustancias químicas que, en contacto con un endurecedor, forman un plástico transparente.
Su uso es bastante común. Están incluidas en diferentes pinturas y protegen diferentes superficies. Y también se fabrican con ellas algunos mobiliarios.
El proceso es el siguiente. Se crea un molde. Puede contener incrustaciones, objetos de colores, etc. Y todo esto se rellena con resina epoxi líquida para formar una pieza colorida y original.
¿Cuál es el problema?
El problema, amigos, está en su composición.
Los principales componentes de las resinas epoxi son Bisfenol A y Epiclorhidrina
Epiclorhidrina es un compuesto químico que, a temperatura ambiente, se libera a la atmósfera y pasa a formar parte del aire que respiramos. Por su pequeño tamaño, evitan las defensas y filtros del organismo. Entran en el tracto respiratorio y de allí directamente a la sangre. Es decir, un Compuesto Orgánico Volátil — el famoso COV.
Estas sustancias son muy nocivas para la salud
Pueden provocar irritabilidad de la mucosa nasal, inflamación de las vías respiratorias, dolores de cabeza, alergias, asma, bronquitis y la lista continúa.
El segundo componente de las resinas epoxi tampoco es mejor.
Bisfenol A se libera a la atmósfera, se deposita en las superficies y pasa a formar parte del polvo doméstico que respiramos. Es lo que se llama Compuesto Orgánico Semi Volátil (COSV).
El bisfenol A se ha vuelto bastante popular recientemente y se utiliza en muchos lugares. Forma parte de diversos plásticos, tintes, materiales resistentes al fuego, envoltorios y hasta de cajas y envases para pizza.
El bisfenol A es lo que se llama un disruptor endocrino
Es decir, una sustancia que actúa como una pseudohormona. Reemplaza algunas hormonas y altera el equilibrio hormonal en el cuerpo.
Los disruptores endocrinos no se limitan a actuar sobre el sistema hormonal. Pueden afectar las conexiones cerebrales, el sistema nervioso e inmunológico, etc.
Esto puede conducir a una variedad de enfermedades, que van desde trastornos metabólicos hasta trastornos de la función reproductiva, y contribuye a la aparición de enfermedades causadas por un desequilibrio hormonal.
Los experimentos con animales con bisfenol A han demostrado que incluso una pequeña dosis de exposición puede conducir al desarrollo de cáncer de mama, diabetes, problemas de fertilidad, trastornos neurológicos y mucho más.
Estas sustancias son especialmente dañinas para mujeres y niños
Entre otras cosas, esto se debe a que un niño de cuatro años de promedio respira 25 veces por minuto, mientras que un adulto respira alrededor de 15.
Es decir, los niños respiran más, intercambian oxígeno con más frecuencia y les entran más residuos en la sangre.
Y también debemos entender que los niños están en proceso de desarrollo. Muchos procesos en ellos están determinados por los niveles hormonales y, si se alteran, pueden ocurrir diversos defectos de desarrollo. No quiero sonar sensacionalista, pero es así.
Por eso amigos: de todo lo dicho, estad atentos a lo que traéis a vuestra casa. Tened cuidado con baratijas y otras tentaciones — y cuidad de vuestra salud.