Dos casas idénticas, pero diferentes. Con un esquema de partida igual, cada casa cambia en función de su emplazamiento — las vistas, la orientación, la topografía — y las variaciones en el modo de usar el espacio por parte de cada familia.
Las vistas al mar, los pinares y las colinas salpicadas de viñedos son rasgos característicos de este emplazamiento: dos parcelas contiguas para dos casas de dos familias de hermanos gemelos.
El proyecto consiste en la agrupación de diferentes volúmenes de diferentes funciones. Éstos se desplazan entre sí para adaptarse al terreno y crear un espacio exterior propio. Con los desplazamientos se aprovechan al máximo las vistas y se enriquece la relación entre dentro y fuera. Cada habitación tiene su propio jardín apartado, lo que permite diferentes usos del espacio de la parcela durante todo el año.
El uso de materiales tradicionales — ladrillo Klinker y madera — permitió integrar las casas en el contexto.
El proyecto de paisajismo fue una pieza central. Con una fuerte pendiente y un terreno poco cohesivo, se apostó por consolidar el suelo de forma sostenible y con la mínima intervención posible: hidrosiembra sobre mantas de estabilización orgánicas y especies autóctonas cuidadosamente seleccionadas. Para el jardín se optó por una composición mediterránea que aprovecha la biodiversidad de las reservas naturales vecinas. Las plantas locales crecen con un mínimo de riego. El pequeño patio de acceso recibe un tratamiento más formal: un juego de formas y tonalidades alrededor de una magnolia.
Démosle vida a tu visión y creemos algo extraordinario juntos.
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