Vistas de las laderas boscosas del Maresme con el mar de fondo, una topografía de pendientes suaves y una imponente pineda con árboles centenarios. Queríamos que el proyecto se adapte al lugar y utilice todos esos condicionantes.
El microclima especial del Maresme y su atmósfera mágica están determinados en gran parte por la presencia de numerosas pinedas que fijan con sus raíces el terreno arenoso, protegen con sus copas de fuertes vientos y del calor en verano y sirven de cobijo a numerosas especies.
La casa se disgrega en volúmenes que se orientan hacia las mejores vistas, se desplazan para conservar todos los árboles de la parcela e interactuar con ellos. Los pinos del emplazamiento se convierten en uno de los puntos focales de cada estancia. Se ha optimizado la distribución interior para eliminar recorridos innecesarios, para que cada miembro de la familia tenga su espacio personal, pero también para favorecer la interacción.
Los espacios de doble altura se combinan con los de una sola, las grandes estancias de relación con espacios más íntimos para el descanso y la reflexión.
Démosle vida a tu visión y creemos algo extraordinario juntos.
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